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Día de la Madre: Todos los días.




La madre es ese ser único, incomparable, hacedor de vida y sobre todo amor.
Ese ser que no solo te dio la vida, sino que te dio su vida y todo su amor.
Por eso, si  sos afortunado de tenerla, mimala mucho hoy y todos los días.
Y si no la  tenes recordarla siempre, día a día, como yo.

Una señal.

 Hace una semana cumplí 73 años.
 Hace dos días , Rosa mi esposa pasando la aspiradora por el cuarto donde tengo la computadora halló esta foto pequeña y circular con el retrato de una hombre joven y muy antigua dado el color sepia que así lo hacía parecer.
Primo Florencio Miranda

 Me la alcanzó, nunca la había visto y grande fue mi sorpresa al ver que tenía la firma de  mi padre que yo conocía. Mi padre al que perdí cuando tenía solo un año de vida y por lo tanto no pude conocer ni disfrutar.

 Como apareció y porque en estos momentos no lo podría explicar y es lo que me intriga. 
¿Es una señal? ¿Será un modo de comunicarse conmigo, intentará decirme algo?
¿Existe otra vida en el más allá? Siempre quise creer que sí, que aquí no termina todo.

 Me asaltan muchas preguntas, unas sobre otras, trato de no marearme y de estar equilibrado para poder asimilar este hecho. Siempre tuve la fantasía de que mi madre , ya fallecida, pudiera comunicarse conmigo de alguna forma, por lo menos de alguna manera que yo pudiera descifrar.

 Nunca pensé en mi padre. No pensé en poder encontrarme con él en algún momento , no sentí la necesidad porque mi madre se ocupó tanto de mí que no tuve tiempo para extrañarlo. 
Que ingratitud de mi parte para el ser que junto a mi madre me dio la vida.

 Quizás fue un modo de defensa el olvidarlo, de sacarlo del escenario de mi vida para no pensar. Para no saber que lo necesitaba tal vez o que hubiera sido lindo tenerlo. Para ser generoso conmigo digo que fue simplemente para no sufrir su ausencia.

 Es que cuando tienes un dolor y no lo puedes calmar la mejor manera de soportarlo es tratar de ignorarlo y seguir.

 Esta foto me ha golpeado, me ha despejado y quizás vuelto a la realidad. 
Esa realidad que vivió mi madre que siempre lo sintió presente y de que estoy seguro que su recuerdo la acompañó siempre.

 Hoy ha vuelto a mí, para recordarme su existencia , para decir "presente y recuérdame".

 Si, te tendré presente siempre.

Sarmiento sobre su madre

LA HISTORIA DE MI MADRE

. . .. .
"La mía, empero, Dios lo sabe, es digna de los honores de la apoteosis, y no hubiera escrito estas páginas si no me diese para ello aliento el deseo de hacer en los últimos años de su trabajada vida, esta vindicación contra las injusticias de la suerte. !Pobre mi madre! En Nápoles, la noche que descendí del Vesubio, la fiebre de las emociones del día me daba pesadillas horribles en lugar del sueño que mis agitados miembros reclamaban. Las llamaradas del volcán, la oscuridad del abismo que no debe ser obscuro, se mezclaban, que sé yo, a que absurdo de la imaginación aterrada, y al despertar de entre aquellos sueños que querían despedazarme, una idea solo quedaba tenaz, persistente como un hecho real. ¡Mi madre había muerto! escribí esa noche a mi familia, compré quince días después una misa de réquiem en Roma para que le cantasen en su honor las Pensionistas de Santa Rosa, mis discípulas, e hice el voto y perseveré en él mientras estuve bajo la influencia de aquellas tristes ideas, de presentarme en mi patria un día y decirle a Benavidez, a Rosas, a todos mis verdugos: Vosotros también habéis tenido madre: vengo a honrar la memoria de la mía, haced, pues, un paréntesis a las brutalidades de vuestra política; no manchéis un acto de piedad filial. Dejadme decir a todos quien era esta pobre mujer que ya no existe. Y ¡vive Dios! que lo hubiera cumplido, como he cumplido tantos otros buenos propósitos, y he de cumplir aun muchos más que me tengo hechos! Por fortuna, téngola aquí a mi lado, y ella me instruye de cosas de otros tiempos ignorados por mí, olvidas de todos. A los setenta y seis años de edad, mi madre ha atravesado la Cordillera de los Andes, para despedirse de su hijo, antes de descender a la tumba! Esto solo bastaría para dar una idea de la energía moral de su carácter. Cada familia es un poema, ha dicho Lamartine y el de la mía es triste, luminoso y útil como aquellos lejanos faroles de papel de las aldeas, que con su apagada luz enseñan sin embargo el camino a los que vagan por los campos. Mi madre en su avanzada edad conserva apenas rastros de una beldad severa y modesta. Su estatura elevada, sus formas acentuadas y huesosas, apareciendo muy marcados en su fisonomía, los juanetes, señal de decisión y de energía, he aquí todo lo que de su exterior merece citarse, sino es su frente llena de desigualdades protuberantes, como es rara en su sexo. Sabía leer y escribir en su juventud, habiendo perdido por desuso esta última facultad cuando era anciana. Su inteligencia es poco cultivada o más bien destituida de todo ornato, si bien tan clara, que de una clase de gramática que yo hacía a mis hermanas, ella de solo escuchar, mientras por la noche escarmenaba su vellón de lana, resolvía todas las dificultades que a sus hijas dejaban paradas, dando las definiciones de nombres y verbos, los tiempos, y más tarde los accidentes de la oración, con una sagacidad y exactitud raras. Aparte de esto, su alma, su conciencia estaban educadas con una elevación que la más alta ciencia no podría por sí sola producir jamás. Yo he podido estudiar esta rara beldad moral, viéndola obrar en circunstancias tan difíciles, tan reiteradas y diversas, sin desmentirse nunca, sin flaquear ni contemporizar en circunstancias que para otro habrían santificado las concesiones hechas a la vida, y aquí debo rastrear la genealogía de aquellas sublimes ideas morales, que fueron la saludable atmósfera que respiró mi alma mientras se desenvolvía en el hogar doméstico. Yo creo firmemente en la transmisión de la aptitud moral por los órganos: creo que la inyección del espíritu de un hombre por el espíritu de otro por la palabra y por el ejemplo. Los hombres perversos que dominan a los pueblos infestan la atmósfera con los hálitos de su alma; sus vicios y sus defectos se reproducen. Jóvenes hay que no conocieron a sus padres y ríen, accionan y gesticulan como ellos; pueblos hay, que revelan en todos sus actos quienes los gobiernan; y la moral de los pueblos cultos , que por los libros, los monumentos y la enseñanza conservan las máximas de los grandes maestros, no habría llegado a ser tan perfecta si una partícula del espíritu de Jesucristo, por ejemplo, no se introdujera por la enseñanza y la predicación en cada uno de nosotros para mejorar la naturaleza moral." DOMINGO F.SARMIENTO de "Recuerdos de provincia"

Gabriela Mistral y la madre

RECORDANDO A LA MADRE AUSENTE

Todos los que vienen después de ti, madre, enseñan sobre lo que tú enseñaste y dicen con muchas palabras lo que tú decías con poquitas; cansan nuestros oídos y nos empañan el gozo de oír contar. Se aprendían las cosas con más levedad estando tu niñita bien acomodada sobre tu pecho. Tú ponías las enseñanzas sobre esa como cera dorada del cariño; no hablabas por obligación, y así no te apresurabas, sino por la necesidad de derramarte hacia tu hijita. Y nunca le pediste que estuviese quieta y tiesa en una banca dura, escuchándote. Mientras te oía, jugaba con la vuelta de la blusa o con el botón de concha de perla de tu manga. Y este es el único aprender deleitoso que yo he conocido, madre.

GABRIELA MISTRAL “Palabras a la madre” (Fragmento)

LA MADRE, SEGUN NUESTRA MÚSICA POPULAR


Nuestra música ciudadana y popular ha dado distinto tratamiento a la mujer madre que a la mujer en general.
La madre ha sido a través de los tiempos ponderada tanto por el tango como en el vals, ese que figuraba en los repertorios de las orquestas típicas fieles exponentes de la música ciudadana.
Se la trató siempre con unción, con respeto y admiración.


Se le canta a la madre esa que nos gestó en su vientre y nos acunó con amor.
Como en el Estilo "A mi madre".


Tú en tu seno me llevaste
y cuando vine a la vida
hermosa madre querida
de caricias me llenaste
amorosa me besaste
en aquella edad temprana
para contemplar mañana
llena de pena y tristeza
sobre tu hermosa cabeza
por mí la primera cana.


Se le canta a ese ser que a pesar de todo no te abandona:
Como en la canción " A mi madre. (Con los amigos)"





Hoy moribundo en lágrimas deshecho!
Exclamo con dolor todo acabó,
al ver que gime mi angustiado pecho
todos se alejan de mi pobre lecho
¡pero mi madre... No!...


Al verdadero amor como en el vals "A su memoria"



Al ver que fue tu amor, tu amor perdido
el único cariño sin engaño,
te llora más el corazón vencido
y busca en el olvido
tu palabra de perdón.


En una remembranza como en "A tu memoria madrecita"



Recuerdo siempre esas horas
cuando tú me acariciabas
y contenta me besabas
mientras me hacías dormir.
¡Madre! No tengo la dicha
que gozaba cuando niño
y hoy faltando tu cariño,
¡Madre no puedo vivir!


Una conversación etérea como en "Bon jour mamá"



Cubierta con rosas de octubre,
tal como la vi marchar
por un caminito de nubes,
la veo siempre llegar
con pétalos blancos de tules
el cielo se cubre
el cielo es mamá.


También nos da un "Consejo de oro":




A usted, amigo, que es tan joven, le daré un consejo de oro:
deje farras y milongas... que jamás le ha de pesar,
cuide mucho a su viejita, que la madre es un tesoro;
un tesoro que al perderlo otro igual no ha de encontrar.
Y no haga como aquellos que se gastan en placeres
y se olvidan de la madre, y no le importa su dolor;
que la matan a disgustos y recién, cuando se muere,
se arrepienten y la lloran y comprenden su valor.
Al dolor de la madre que te espera, sin saber"Cuando volverás":




¿Quién te quiere? ¿Quién te ama,
flor caída del rosal?
Vuelve pronto a tu casita
donde está tu madrecita
que te llora sin cesar...
Alma triste, alma errante,
¿quién te empuja a lo fatal?
Hoy tu madre te reclama
y con lágrimas te llama...
Cuándo. cuándo volverás?


Un tango nos habla de la inocencia de un niño con una carta en "Cuatro líneas para el cielo" :




Si han de llevarme preso, lo siento por mi madre,
por esta pobre carta que nunca ha de llegar.
En ella le pregunto por qué se fue tan lejos
dejándonos tan solos a mí y a mi papá...
Sin pronunciar palabra lo acarició el sargento
y entonces el librero, con ganas de llorar,
poniendo entre sus manos aquel ovillo de hilo,
¡Ahora sí!", le dijo, "¡Tu carta va a llegar!"


El rezo de un hijo para que su madre no sufra por el en"Cuidame a mi madre":


Cuidame a mi madre,
que nada le pase,
y alarga sus horas de felicidad.
¡Haz que yo sea bueno!
Que nunca, ni en sueños,
pueda hacerle nada que la haga llorar.

En la soledad como se nota su ausencia:"De rodillas"

Qué solo madrecita me encuentro en este mundo
mi vida lentamente se hunde en el dolor.
Las noches son muy largas y el frío despiadado
va helando poco a poco mi pobre corazón.

Me falta tu cariño, tu aliento y tu sonrisa,
me faltan tus consejos, y el beso maternal.
¡Qué triste es todo esto!... ¡Qué solo que me encuentro!
quisiera, madrecita, estar donde tú estás.
Le habla a su sonrisa : en "La sonrisa de mamá":



Hay algo más sublime que todo lo sublime,
más suave que el arrullo, más bello que la flor.
Hay algo que de todas las culpas me redime
poniendo en mi existencia su amante bendición.
Es algo con sutiles ternuras de caricias,
con magias de esperanza, de paz y de bondad.
Y ese algo esta en el gesto que pinta la sonrisa
serena y siempre dulce, sonrisa de mamá.

Al cariño más sublime en "Madre":


Madre...
Las tristezas me abatían
y lloraba sin tu amor.
Cuando en la noche me hundía
de mi profundo dolor.
Madre...
No hay cariño más sublime
ni más santo para mí;
los desengaños redimen;
y a los recuerdos del alma volví.

Una verdad en "Madre hay una sola"



Besos y amores...Amistades... bellas farsas y
rosadas ilusiones en el mundo hay a montones
por desgracia...¡Madre hay una sola!...





A la confidencia se la hija en "Mama yo quiero un novio"


Mama, yo quiero un novio
que sea milonguero, guapo y compadrón.

La hija en su delirio le pregunta y la llama :"Mamita":


¡Mamita!
Esta noche ya no viene...
¿quién será que lo
entretiene
o me roba su pasión?
¡Mamita!
El no verlo es mi
tormento



El que le canta a esas manos en "Manos adoradas"


Las manos que yo quiero, las manos que venero,
no son color de rosa ni tienen palidez.
Sus dedos no parecen diez gemas nacaradas,
tampoco están pintadas ni tienen altivez.
Son manos arrugadas, tal vez la más humildes
y están cual hojas secas de tanto trabajar.
Son estas manos santas las manos de mi
madre,aquellas que me dieron con todo amor el pan.



Cuenta la tristeza de esa madre que espera el regreso que no se producirá en: "No llore viejita"


Pobre viejecita, que llorando está
por la mala hija que no volverá!...
Huyó de su lado tras un falso amor
y hoy la pobre madre muere de dolor...
Viejecita buena, deja de llorar;



Una semblanza que es casi un himno en "Pobre mi madre querida"


¡Pobre mi madre querida,
qué de disgustos le daba!
¡Cuántas veces, escondida,
llorando lo más sentida,
en un rincón la encontraba!



Un arrepentimiento que es casi un lamento en: "Santa madrecita"


Yo dejé mi barrio viejo,
en el barrio una casita,
en la casita una pena
y en la pena a mi viejita.
Pobre madre cuantas noches
me habrá esperado llorando,
arrodillada y rezando
por aquel que no volvió.


Al horror de la guerra y el mayor de las pérdidas para una madre en :"Silencio"


Meciendo una cuna,
una madre canta
un canto querido
que llega hasta el alma,
porque en esa cuna,
está su esperanza.





Le canta a la necesidad de compañía y consuelo en "Trago Amargo"





Arrímese al fogón, viejita, aquí a mi lado
y ensille un cimarrón para que dure largo;
atráquele esa astilla, que el fuego se ha apagado,
revuelva aquellas brasas y cebe bien amargo;


Le canta a la esperanza que dejó de ser en: "Tres esperanzas"



Tres esperanzas
tuve en mi vida,
dos eran blancas
y una punzó...
Una mi madre,
vieja y vencida,


Otro himno a la madre en :"Un vals para mamá"

Voy a cantarles un vals
con sentimiento profundo,
llama de amor en él arde,
el santo amor de las madres
que es lo más puro del mundo...



Un vals que la compara a una novia en :"Yo tengo una novia"


Yo tengo una novia
eterna y sincera.
¡Si son de sus labios,
no hay besos más grandes!




Las palabras con las que se la nombra son respetuosas y muy cariñosas, así vemos: madre, madrecita, vieja, viejita, viejecita,mama, etc.

Todos los poetas recogieron fielmente la semblanza de la madre, una mujer alejada de las comodidades de las clases acomodadas, una mujer sufrida, aguantadora, luchadora, trabajadora y sobre todo una usina de amor para sus hijos.

Esa mujer fue costurera, mucama, lavandera y un férreo sostén del orden en el hogar.

Generalmente no tenía mucha instrucción por lo que la desvelaba era a educación de sus hijos.

Sabía, intuía, que ese era el camino a recorrer y por eso ponía todo su empeño en lograr que sus hijos terminaran sus estudios y fueran "algo" en la vida.

No pensaba en ella, en tener sus comodidades, su felicidad era la de su familia , era ver sus críos crecer , estudiar, que se emplearan y casaran con una buena chica.

No es de novela este pensamiento, eran otros tiempos y el horizonte del futuro estaba lejos.

La Verdadera Felicidad

 Buenos Aires, Argentina, 20 de junio de 2021.  Hoy aquí se yuxtaponen dos fechas: La primera es el Día de La Bandera, Nuestra Bandera, esa ...